Las dos vertientes
Antes de la invención de la imprenta, los antecesores se conformaban -mencionando los casos más prominentes- con el papiro de los egipcios, las tablillas de los mesopotámicos, el pergamino de los helenistas, los códices medievales. Los volúmenes y los libros eran privilegio de los poderosos, el acceso a ellos dependía de la voluntad de su dueño. El trabajo era producto de diseñadores, escribas e iluminadores, todos anónimos. Hoy por hoy, no sabemos nada sobre ellos como creadores personales, sino que llamamos a tal o cual códice según el lugar o taller monástico o palatino, donde vieron la luz. Algunas veces también el nombre está determinado por el que mandó a hacerlo o aquél a quien pertenecía el taller.
Estos libros era hermosos e inaccesibles. Viéndolos, todo el mundo medianamente bibliófilo siente el deseo de tenerlos, como frente a algo imposible de poseer, en nuestras bibliotecas, los libros centenares o miles, unos hermosos, otros hasta podemos decir directamente feos, pero todos son testigos de que algo cambió profundamente. Podemos tenerlos. Podemos leerlos.
Vamos a hablar de typo
En este enlace pueden ver muchos referentes, algunos con links e información, sobre el trabajo tipográfico en editorial.
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Jacek Utko
Una charla fascinante acerca de la importancia del diseño, su proceso y de cuán bueno se puede ser.
[En el menú se puede subtitular en español]
Construcción de Retículas | Muller Brockmann
Mediante una retícula, una superficie bidimensional o tridimensional, se subidivide en campos o espacios más reducidos a modo de grilla.
Con esta parcelación en campos reticulares pueden ordenarse mejor los elementos gráficos a utilizar: tipografía, ilustraciones, fotografías, etc. Y es un elemento que ayuda a controlar el layout, el equilibrio y la armonía de la página.
Estos campos pueden o no tener las mismas dimensiones. La altura de estos campos está en relación a un número determinado de líneas de texto y el ancho de los mismos estará en relación a las columnas de texto que dispondremos en la página.
A su vez, estos campos se separan entre sí por un espacio intermedio llamados “calles”. Este espacio tiene el objeto de que tanto el texto como las imágenes no se toquen entre sí. También son útiles a la hora de colocar epígrafes u otro tipo de elementos textuales que acompaña al texto principal.
La distancia vertical que divide los campos puede ser de 1, 2 o más líneas mientras que la distancia horizontal es en función del tamaño de los tipos de letra y de las ilustraciones.
Si bien el número de divisiones reticulares es prácticamente ilimitado, es preferible saber en qué punto una retícula sostiene una posible página con carácter, original, y sobre todo, útil para la tipología en la que estoy trabajando. Es decir que en general cada problema estudiado con rigor necesita corresponderse con una o un conjunto de retículas específicas.
Se trata de un sistema organizador que facilita al diseñador el manejo de una superficie.
Anchos de columna
El ancho de columna no es solo una cuestión de diseño o de formato sino que también es importante plantear el problema de legibilidad. Un texto debe leerse con facilidad y agrado. Esto depende en última instancia, del tamaño, de los tipos de letra, de la longitud de las líneas y del interlineado entre éstas.
El material impreso en formato normal se lee habitualmente a una distancia de 30 a 35cm. El tamaño de los tipos debe calcularse a esa distancia. Letras muy grandes o muy pequeñas se leen con esfuerzo y el lector se cansa antes.
El ancho de columna adecuado crea las condiciones para un ritmo regular y agradable, que posibilita una lectura distendida y por completo pendiente del contenido.
Proporciones de blancos
La mancha tipográfica queda siempre rodeada de una zona de blancos. Tanto por motivos técnicos como por motivos estéticos.
El guillotinado, por ejemplo, puede variar hasta 5mm y una zona de márgenes bien proporcionados pueden acrecentar extraordinariamente el goce de leer.
Todos los trabajos bibliográficos célebres de siglos pasados presentan las proporciones de los blancos cuidadosamente calculados, bien mediante la sección áurea o con alguna otra relación matemática.
La superficie de la mancha tipográfica
La mancha tipográfica puede determinarse mediante una idea previa del diseñador acerca de cuál debe ser el aspecto que esta presentará. Es importante probar la mayor cantidad posible de bocetos impresos, con el fín de tener una visión real del aspecto que nos ofrecen las diferentes familias tipográficas con sus variables de cuerpo, peso, interlínea e interletra.
El ancho y la altura de la mancha tipográfica estará en relación a la amplitud del texto y a la cantidad de páginas de las que se disponga.
La imagen general de armonía y buena legibilidad de una página impresa depende de la claridad de formas de los tipos, de su tamaño, de la longitud de las líneas, de la separación entre ellas y de la amplitud de los blancos marginales.
La calidad de las proporciones del formato de la página, de las dimensiones de la mancha y de la tipografía dan por resultado la impresión estética global.
Cada problema de diseño se distingue de los demás, es nuevo y requiere de una nueva reflexión. También la retícula debe ser objeto de una concepción específica correspondiente al problema en cuestión. Para el diseñador, esta exigencia significa que debe estar abierto ante cada nuevo problema y procurar analizarlo y resolverlo objetivamente.
También se necesita, además de los conocimientos de diseño, una aptitud organizadora para la ordenación lógica de las informaciones múltiples y siempre cambiantes que deben ofrecerse según prioridades, pautas, niveles de lectura, conexiones, convivencias, etc.
Construcción de una retícula
Al principio de cada trabajo debe estudiarse el problema implícito en él. En esta etapa deben aclararse las cuestiones del formato, del material textual y gráfico, de las leyendas, del tipo de letras a utilizar, de la calidad de papel, etc. Después el diseñador comienza a aproximarse al problema mediante bocetos que tengan las mismas dimensiones del formato definitivo.
Probar cantidades de columnas, divisiones y subdivisiones, establecer relaciones entre anchos de columnas, tamaños de tipografía e interlínea es uno de los primeros pasos a tener en cuenta.
Rara vez se logra una solución definitiva en el primer intento. En la mayor parte de los casos el campo reticular proyectado no se ajusta a la idea y es necesario replantearlo o hacer ajustes.
La primera línea de texto en el campo reticular debe corresponder exactamente al límite superior del campo, mientras que la última debe encontrarse sobre la línea inferior.
Muchas veces se hace necesario guiarse mediante cálculos, por ejemplo, si tuviésemos una altura de columna de 57 líneas de texto y deseáramos 4 campos reticulares por columna, es decir, dividir la columna en 4 campos de igual tamaño con un espacio intermedio (una calle de una línea), deberíamos:
a) Restar a las 57 líneas, las 3 líneas vacías que separan los cuatro campos
b) Dividir los 54 restantes en los 4 campos (54/4=13,5).
c) Debido a que no existe “media línea”, buscamos un número inmediatamente inferior divisible por 4. Este número Real es el 52 (52/4=13)
d) La columna resultante es de 55 líneas (52 de texto + 3 vacías de separación).
Conforme a esto corregimos nuestro diseño.
A partir del cuerpo de texto principal puede también calcularse cuerpos inferiores o superiores que conserven relaciones entre ellos y la interlínea utilizada)
Por ejemplo: si estamos utilizando un cuerpo 10/12 (cuerpo 10 – interlínea 12) para el texto, el cuerpo para un epígrafe de una foto podría ser 6/6. Es decir, a una línea de texto le corresponden 2 de epígrafe. Con esta relación están alineadas todas las líneas de texto con las de los epígrafes.
El mismo proceso sirve para utilizar tipos de mayor tamaño, por ejemplo, podríamos adoptar para un título un cuerpo de 20 puntos con 4 puntos de interlínea (20/24). Entonces se alinearían dos líneas de texto con las de los epígrafes.
Una vez que se ha llevado a cabo el ajuste entre líneas y campos reticulares debe verificarse si el conjunto impreso produce un efecto satisfactorio y estético en relación al tamaño de la página. Para ello siempre es bueno reexaminar, entre otras cosas, las proporciones de los márgenes y su relación con la mancha tipográfica.
Si el resultado continúa siendo insatisfactorio puede replantearse todo el trabajo desde el inicio, lo cual puede llevar su tiempo, pero merece la pena ya que del resultado depende el éxito de la publicación.


